Dicen que aquella mujer salió del infierno, escapando de la guerra que pronto iría a estallar en su mundo.
Su piel era negra como el carbón al igual que su largo y lacio cabello, y sus ojos eran como dos diamantes pero sin un poco de brillo al igual que el bosque en el que se encontraba. La mujer estaba herida pero eso no le importaba en ese momento, temía que ser capturada y obligada a luchar, así que corrió durante varias horas alejándose lo más rápidamente posible de la entrada del averno… solo para encontrarse con un infierno, una guerra.
Miles de soldados desgarrándose unos a otros con sus afiladas espadas y hachas, pisoteando tanto a enemigos como aliados. Magos Invocando seres de otros mundos con la intención de ayudar a sus ejércitos, sin embargo, esos seres gigantescos aplastaban todo a su pasó…La mujer venida del infierno consideró la huida, pero no huyó “tal vez era su destino vivir y morir en la batalla” pensó.
La mujer cerró sus ojos y tomó a su vieja amiga que reposaba en su espalda…su gran espada con la cual había aniquilado ángeles y demonios…con la cual mató su vida, su esencia y su familia.
¿A quien debía atacar? ¿Quienes eran los buenos y quienes los malos? Solo hay hombres que temen de la verdad, del poder, de la oscuridad, de la muerte. Luchando por causas que nadie conoce…
“Les mostraré la luz enviándolos a la oscuridad”, la mujer abrió los ojos y arremetió contra los ejércitos…
En ese momento ella no era una mujer, no era alguien pensante, la sabiduría y la astucia de un demonio no existía ya. Solo tenía una cosa en mente: Aniquilar, desgarrar, destruir…
Entro por completo al campo de batalla evitando la mirada de los soldados de ambos bandos y velozmente buscó a la criatura más grande en el campo de batalla y la atacó, esquivando sus gigantescas fauces, los golpes de su cola cubierta de pinchos.
La dama del infierno clavó fuertemente su espada en el vientre de la criatura, causando un impacto enorme como un meteoro chocando contra un planeta.
Con un fluido movimiento de espada corto a la bestia en dos. Una lluvia de sangre y entrañas cayó sobre el campo de batalla, la mujer sonrió ante la mirada atónita de los soldados, la carnicería acababa de comenzar…
La mujer que vino del infierno despertó en un pequeño claro en el bosque, alejada de la gran masacre que provocó horas atrás. Aturdida, no recordaba que había sucedido después de ver esa intensa batalla. Se incorporó, pero cayó al suelo ¡atada! ¡Estaba atada! ¿Como pudo pasar esto?
Escuchó pasos, y una figura salió de la penumbra que proyectaban los árboles. Era un soldado herido y al parecer se veía satisfecho. El soldado tomó el rostro de la mujer y lo acercó al suyo. Viéndose mutuamente a los ojos, ella sabía que era el principio de su final, sabía que los ojos de aquel soldado ya habían visto el infierno, el verdadero infierno, el infierno del cual ella quiso escapar y ahora volvería a el…
El soldado arrastro a la mujer que vino del infierno por el bosque, por el cual ella corrió alguna vez pensando las maravillas de una libertad, un bosque en el cual solo pensaba vivir como una ermitaña…Pasaron las horas que fueron como segundos y allí estaba ella, en las puertas de ese infierno. En ese momento ella no sintió miedo, terror ni pánico. Solo la duda ¿por que aquel hombre no la asesinó cuando pudo? ¿Por qué vendó sus heridas? ¿Por qué se había desmayado?¿Qué podría haber pasado de no haberse visto involucrada en esa guerra?
“Estoy seguro que tus semejantes te perdonarán así como yo te perdoné la vida y perdoné que tu produjeras la muerte de mis compañeros de armas” dijo el soldado.
El hombre desató a la mujer demonio, hizo una pequeña reverencia y se fue…La dama infernal suspiró, a veces los humanos eran tan interesantes…Caminó hacia las puertas del averno esperando lo que el soldado dijo se realizará. Si así fuera, saldría de allí y buscaría aquel hombre que le mostró la piedad…